Revisar filtraciones: Antes de impermeabilizar, detectar y reparar grietas o fisuras en paredes, techos y terrazas.
Elegir el producto adecuado: No todos los impermeabilizantes sirven para lo mismo; hay específicos para techos, muros, terrazas, balcones o sótanos.
Preparar bien la superficie: Limpiar, eliminar polvo, grasa o pintura suelta. Una buena base asegura mejor adherencia.
Aplicar en condiciones correctas: Evitar días de lluvia o humedad alta, y tampoco hacerlo con mucho calor directo.
Colocar la cantidad necesaria: Seguir las recomendaciones del fabricante sobre manos y rendimiento (no escatimar en capas).
No olvidar las juntas y encuentros: Son los puntos más críticos; reforzarlos con mallas o selladores especiales.
Mantener un buen drenaje: En techos y terrazas, asegurar que las pendientes lleven bien el agua hacia los desagües.
Mantenimiento periódico: Revisar cada 2 a 3 años para garantizar que el impermeabilizante siga cumpliendo su función.

